La leucopenia, definida como la disminución del número de glóbulos blancos (leucocitos) en la sangre por debajo de los niveles normales (generalmente menos de 4,000 células por microlitro), es una condición que adquiere una relevancia crítica en la población adulta mayor. A medida que el cuerpo envejece, el sistema inmunológico atraviesa un proceso conocido como inmunosenescencia, lo que altera la respuesta del organismo ante amenazas externas y hace que el manejo de la leucopenia sea más complejo y vital.
1. Comprendiendo la Leucopenia en la Vejez
Los glóbulos blancos son los «soldados» del sistema inmunológico. Se dividen principalmente en neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos. En los adultos mayores, la forma más común de leucopenia es la neutropenia (baja de neutrófilos) y la linfopenia (baja de linfocitos).
La Inmunosenescencia
Con los años, la médula ósea —la fábrica de la sangre— pierde parte de su capacidad para regenerar células rápidamente. Esto no significa que una baja de leucocitos sea «normal» por la edad, pero sí que el margen de reserva es menor. Un adulto mayor con leucopenia tiene un riesgo significativamente mayor de desarrollar infecciones graves, como neumonía o infecciones urinarias, que pueden complicarse con rapidez.
2. Causas Principales de la Leucopenia en Adultos Mayores
La identificación de la causa es el paso más importante para el tratamiento. En la vejez, las causas suelen ser multifactoriales.
A. Polifarmacia y Efectos Secundarios
Muchos adultos mayores consumen múltiples medicamentos para condiciones crónicas. Algunos fármacos comunes pueden inhibir la producción de células en la médula ósea:
- Diuréticos: Medicamentos como la hidroclorotiazida, utilizada para la hipertensión, tienen entre sus efectos adversos reportados la leucopenia y la neutropenia.
- Antiinflamatorios (AINEs): El uso crónico de ibuprofeno o naproxeno puede afectar el conteo sanguíneo.
- Medicamentos para la tiroides: Aunque medicamentos como la levotiroxina son vitales para el hipotiroidismo, niveles descompensados o el inicio del tratamiento pueden influir en el sistema hematológico.
B. Deficiencias Nutricionales
La malnutrición oculta es frecuente en la tercera edad debido a la pérdida de apetito o dificultades digestivas.
- Vitamina B12 y Ácido Fólico: Son esenciales para la división celular. Una deficiencia de estos nutrientes impide que la médula ósea produzca suficientes glóbulos blancos. Curiosamente, en algunos pacientes se observa una hipervitaminemia B12 (niveles superiores a 2000 pg/ml) sin consumo de suplementos , lo cual puede indicar que la vitamina está presente en la sangre pero no está siendo transportada o utilizada correctamente por las células.
- Proteínas: Una baja ingesta de proteínas afecta la síntesis de nuevas células de defensa.
C. Enfermedades Crónicas e Inflamación
- Trastornos de la Tiroides: Un hipotiroidismo no controlado puede ralentizar el metabolismo de la médula ósea.
- Enfermedades Hepáticas y Renales: Aunque el hígado presente valores normales de transaminasas (TGO/TGP), ciertas afecciones hepáticas pueden interferir con el almacenamiento de vitaminas críticas para la sangre.
- Infecciones Virales: Incluso un resfriado común o una gripe pueden reducir temporalmente los leucocitos en un adulto mayor.
3. Diagnóstico y Evaluación
El diagnóstico comienza con un Hemograma Automatizado. Es crucial observar no solo el número total, sino la fórmula diferencial:
- Neutrófilos Absolutos: Si son menores a 1,500 (1.5 $10^3/uL$), el riesgo de infección bacteriana es alto.
- Linfocitos: Su baja sugiere una debilidad ante virus.
En pacientes con leucopenia y otros hallazgos inusuales (como B12 muy alta sin suplementos), el médico puede solicitar:
- Perfil Bioquímico: Para revisar la función del hígado y riñones (Creatinina, Urea, Albúmina)
- Ecografía Abdominal: Para evaluar el bazo y el hígado.
- Frotis de Sangre Periférica: Donde un patólogo observa las células bajo el microscopio para descartar formas anormales.

4. Tratamiento de la Leucopenia
El tratamiento no es universal; depende estrictamente de la causa descubierta.
Manejo de la Causa Raíz
- Ajuste de Medicación: Si se sospecha que un diurético o antihipertensivo está causando la baja, el médico puede cambiar la molécula.
- Suplementación Dirigida: Si hay déficit de Ácido Fólico (valores cercanos al límite inferior como 9.16 ng/ml), se prescribe suplementación oral.
- Control Endocrino: Asegurar que la TSH esté en rangos óptimos (alrededor de 3.43 uUI/ml) para que el metabolismo sea eficiente.
Terapias Avanzadas
En casos severos (neutropenia febril), se utilizan factores estimulantes de colonias de granulocitos, que son inyecciones que obligan a la médula ósea a producir blancos rápidamente.
5. Recomendaciones de Estilo de Vida y Nutrición
Para un adulto mayor con leucopenia leve, el enfoque debe ser preventivo y de apoyo.
Prevención de Infecciones (Higiene del Entorno)
- Lavado de Manos: Es la medida más efectiva para proteger a alguien con defensas bajas.
- Seguridad Alimentaria: Evitar carnes crudas, huevos mal cocidos o vegetales que no hayan sido desinfectados meticulosamente. La «dieta neutropénica» se basa en consumir solo alimentos bien cocidos.
- Evitar Multitudes: Durante picos de enfermedades respiratorias, es prudente limitar las visitas de personas enfermas.
Nutrición Inmunológica
La dieta debe ser rica en nutrientes precursores de la sangre:
- Zinc y Selenio: Presentes en frutos secos y semillas.
- Proteínas de Fácil Digestión: Pescado, pavo y claras de huevo para mantener niveles de albúmina saludables (ideales por encima de 4.0 g/dL).
- Hidratación: El agua es necesaria para mantener las mucosas (nariz y boca) húmedas, lo que sirve como primera barrera contra gérmenes.
6. Cuándo Preocuparse: Señales de Alerta
La familia y los cuidadores deben estar atentos a la «fiebre del neutropénico». En un adulto mayor con leucopenia, se debe acudir a urgencias inmediatamente si presenta:
- Fiebre superior a 38°C.
- Escalofríos o temblores.
- Confusión mental repentina (a veces la infección en ancianos no da fiebre, sino desorientación).
- Dolor de garganta o llagas en la boca que no sanan.
La leucopenia en el adulto mayor es una condición manejable pero que requiere una vigilancia médica proactiva. En pacientes estables, con funciones renales y hepáticas conservadas, el pronóstico suele ser excelente siempre que se identifiquen y corrijan los factores desencadenantes, ya sean medicamentosos o nutricionales.
La clave del éxito reside en la tríada: diagnóstico preciso, nutrición adecuada y prevención de infecciones. Con un seguimiento cercano por parte de medicina general y, si es necesario, hematología, el adulto mayor puede mantener una vida activa y protegida a pesar de las variaciones en su conteo sanguíneo.
Fuente: e-Medic

