Hay un contexto que puede ayudar a disminuir este hecho para las personas que sufren ansiedad.
Un equipo de investigadores británicos, canadienses y estadounidenses, dirigidos por la Universidad de Queen (Canadá), ha asociado los pensamientos intrusivos con mayores niveles de ansiedad y un menor apoyo social, un patrón que ocurre con más frecuencia cuando la persona se encuentra sola, mientras que se reducen al interactuar con otras personas, tanto de forma presencial como virtual.
El estudio, publicado en la revista ‘PLOS Mental Health’, sugiere que los pensamientos intrusivos desagradables pueden verse favorecidos tanto por la soledad como por el aislamiento social, generando preocupaciones personales diarias.
Es por ello por lo que los autores del estudio han sugerido que aquellas intervenciones que aumentan las oportunidades de socialización pueden ser una «importante forma» de ayudar a las personas que sufren ansiedad.
Uno de los hallazgos que más han llamado su atención es que el pensamiento intrusivo, que se presenta de forma «relativamente» frecuente durante la realización de ejercicio, es mucho menor durante prácticas deportivas, lo que proporciona evidencia de que el contexto social puede reducir este tipo de pensamientos.
La investigación se ha llevado a cabo a partir de una serie de encuestas rellenadas por 261 estudiantes (227 mujeres, 29 hombres y cuatro de género no binario o identidad similar) de la mencionada universidad. Estas encuestas de muestreo de experiencias multidimensionales eran rellenadas ocho veces al día durante cinco días en su vida diaria.
Los científicos también han llegado a la conclusión de que el uso del muestreo de experiencias multidimensionales se posiciona como una herramienta eficaz para comprender cómo el pensamiento continuo en la vida diaria impacta en la salud mental y bienestar, además de establecer el importante papel que desempeña la conexión social en la etiología del pensamiento intrusivo.
En el trabajo han participado investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Queen, del Instituto Nacional de Enseñanza de Londres (Reino Unido), del Instituto de Mental Infantil de Estados Unidos, del Instituto Nathan S. Kline de Investigación Psiquiátrica de Estados Unidos, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres (Reino Unido), del Departamento de Psicología de la Universidad de York (Reino Unido) y la Factultad de Psicología de la Universidad de Sussex (Reino Unido).
Fuente: periodicodeibiza.es/ Europa Press