Un compuesto que se produce en el cuerpo tras consumir granadas mejora la función cardíaca hasta en un 80% en un tipo de insuficiencia cardíaca con opciones de tratamiento limitadas.
Científicos del King’s College de Londres han descubierto que la urolitina A, un compuesto natural producido en el cuerpo tras el consumo de alimentos como granadas, nueces y algunas bayas, mejora la capacidad del corazón para relajarse, reduce las cicatrices y previene el agrandamiento perjudicial del corazón.
Este hallazgo podría dar esperanza a casi medio millón de personas en el Reino Unido que padecen un tipo de insuficiencia cardíaca en la que el corazón conserva su capacidad para bombear sangre, pero se vuelve rígido y tiene menos capacidad para relajarse entre latidos, lo que dificulta que se llene de sangre. Esto se conoce como insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada y representa aproximadamente la mitad de todos los casos de insuficiencia cardíaca. Esta afección puede provocar dificultad para respirar, fatiga, menor capacidad para hacer ejercicio y una mala calidad de vida en general.
A pesar de su creciente prevalencia, los tratamientos efectivos siguen siendo relativamente limitados. Esta afección es difícil de tratar debido a que está influenciada por diversos factores, como el envejecimiento, la hipertensión y la diabetes. Dado que el corazón aún puede bombear con normalidad, pero se vuelve rígido y no se llena adecuadamente, los tratamientos para la insuficiencia cardíaca son menos efectivos. Por ello, los médicos se centran en controlar las afecciones subyacentes y recomiendan modificaciones en el estilo de vida, como la pérdida de peso y el control del azúcar en sangre.
Este tipo de insuficiencia cardíaca es cada vez más frecuente debido al envejecimiento de la población y al aumento de las tasas de obesidad y diabetes. A pesar de su creciente impacto, las opciones de tratamiento siguen siendo limitadas, ya que la enfermedad es compleja y varía considerablemente entre los pacientes.
El Dr. Joseph Burgoyne, autor principal del estudio, del King’s College de Londres.
La urolitina A ha despertado un interés creciente en los últimos años debido a su relación con el envejecimiento saludable y la función mitocondrial, un proceso del organismo que genera energía.
En un hallazgo sin precedentes, los científicos descubrieron que la urolitina A activa una proteína llamada PKGlα, la cual desempeña un papel importante tanto en la función de los vasos sanguíneos como en la relajación del músculo cardíaco. La urolitina A actúa sobre un aminoácido específico de la proteína, activando una vía que produce beneficios cardiovasculares.
Los modelos animales tratados con urolitina A mostraron una mejoría de hasta un 80 % en la función cardíaca en comparación con los modelos no tratados. El experimento de laboratorio reveló que la urolitina A aumentó la capacidad de relajación del tejido cardíaco y redujo la fibrosis, una cicatrización dañina, en comparación con los controles. Además, el compuesto disminuyó el agrandamiento de las células del músculo cardíaco, lo que contribuyó a preservar la función celular normal.

Los investigadores también probaron la urolitina A en tejido cardíaco humano artificial creado a partir de células madre humanas. Este es un modelo de laboratorio de vanguardia que reproduce fielmente la estructura y función del músculo cardíaco humano. La urolitina A mejoró significativamente la relajación del tejido en estas células, lo que sugiere que los hallazgos podrían ser relevantes para la función cardíaca humana.
A diferencia de muchos compuestos experimentales, la urolitina A ya ha sido evaluada en estudios en humanos y muestra un perfil de seguridad favorable.
Si bien se necesita más investigación antes de que los hallazgos puedan traducirse en tratamientos para los pacientes, el estudio identifica tanto una nueva diana farmacológica prometedora como un compuesto de origen natural que podría ayudar a abordar un desafío importante en la medicina cardiovascular.
El Dr. Joseph Burgoyne, autor principal del estudio, afirmó: «Este tipo de insuficiencia cardíaca sigue siendo una de las formas más difíciles de tratar de cardiopatía. Nuestros hallazgos identifican una diana terapéutica completamente nueva y demuestran que la urolitina A puede activar esta vía para mejorar la relajación cardíaca y reducir la gravedad de la enfermedad. Esto abre la prometedora posibilidad de desarrollar nuevos tratamientos que mejoren los resultados clínicos y la calidad de vida de las personas que padecen esta afección».
“Si bien no existen pruebas suficientes para sugerir que las personas deban consumir granadas para tratar la insuficiencia cardíaca, estos hallazgos plantean la posibilidad de que los enfoques dietéticos que mejoran la producción de urolitina A puedan ayudar a aliviar esta afección.”
El Dr. Joseph Burgoyne es un científico cardiovascular del King’s College de Londres cuya investigación busca desvelar los mecanismos moleculares que controlan la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Su trabajo se centra en cómo responden las células al estrés oxidativo, revelando nuevas formas de regulación de la presión arterial, la función cardíaca y la salud vascular. Mediante la identificación de estos procesos biológicos fundamentales, su investigación pretende desarrollar nuevos tratamientos para enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, con el objetivo final de mejorar el pronóstico de los pacientes.
Este estudio fue financiado por la Fundación Británica del Corazón.
El profesor James Leiper, director de investigación de la British Heart Foundation, declaró: «La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF) representa aproximadamente la mitad de todos los casos de insuficiencia cardíaca en el Reino Unido y puede ser debilitante. Este estudio preliminar en modelos experimentales sugiere que la urolitina A podría ayudar a mejorar la capacidad del tejido cardíaco para relajarse y llenarse de sangre entre latidos, reduciendo así los cambios perjudiciales en el músculo cardíaco que se observan en la HFpEF».
Si bien estos hallazgos son prometedores, los beneficios hasta ahora se han observado en animales y en tejido humano artificial, por lo que se necesitan ensayos clínicos con personas para comprobar si este enfoque es eficaz para los pacientes. Mientras tanto, una dieta sana y equilibrada sigue siendo una de las mejores maneras de cuidar el corazón. Consumir abundantes frutas y verduras se asocia con una mejor salud cardiovascular, pero es importante recordar que ningún alimento por sí solo puede prevenir o tratar las enfermedades cardíacas.
Fuente: King’s College London/ kcl.ac.uk

